Tipos de sal para la fermentación en casa: guía completa y práctica
La sal es uno de los ingredientes más importantes —y más malentendidos— en la fermentación casera. No solo aporta sabor: controla qué microorganismos crecen, regula la velocidad de fermentación y protege tus alimentos de estropearse.
Sin embargo, alrededor de la sal existen muchos mitos: que si la sal yodada “mata los fermentos”, que solo sirve la sal marina artesanal, que la sal rosa es mejor, o que cualquier sal funciona igual. En esta guía vamos a aclararlo todo con calma y criterio práctico.
Aquí aprenderás qué tipos de sal existen, cuáles funcionan mejor para fermentar, cuándo usar cada una y qué errores evitar si fermentas en casa.
Por qué la sal es clave en la fermentación
En fermentaciones como vegetales, legumbres, pastas o bebidas saladas, la sal cumple varias funciones a la vez:
- Inhibe microorganismos indeseables
- Favorece bacterias lácticas resistentes a la sal
- Extrae agua de los alimentos (ósmosis)
- Mejora textura y conservación
La fermentación no ocurre a pesar de la sal, sino gracias a ella.
Qué es realmente la sal (más allá del marketing)
Desde el punto de vista químico, casi toda la sal culinaria es cloruro de sodio (NaCl).
Las diferencias entre sales no están tanto en el sodio, sino en:
- Pureza
- Tamaño del grano
- Minerales traza
- Aditivos (yodo, antiaglomerantes)
En fermentación, estos factores influyen más en la consistencia del proceso que en si “funciona o no”.
Sal marina: la opción más versátil
La sal marina se obtiene por evaporación del agua de mar. Puede ser fina o gruesa, refinada o sin refinar.
Ventajas
- Sabor limpio
- Disponible y económica
- Funciona muy bien en casi todas las fermentaciones
Qué buscar
- Sin antiaglomerantes
- Grano medio o grueso (más control)
Es una excelente sal “todo terreno” para vegetales, legumbres, hummus fermentado, salmueras y pastas.
Sal kosher: precisa y fácil de medir
La sal kosher es una sal refinada de grano grande, muy usada en cocina profesional. No siempre es “kosher” por certificación religiosa; el nombre viene de su uso tradicional para salar carnes.
Ventajas
- Grano uniforme
- Fácil de medir por peso
- Sabor neutro
Funciona perfectamente para fermentación, siempre que no tenga aditivos. Es ideal si pesas la sal (recomendado).
Sal fina refinada: usable, pero con cuidado
La sal fina (la de mesa común) es NaCl muy puro, pero suele contener:
- Yodo añadido
- Antiaglomerantes
¿Sirve para fermentar?
Sí, puede funcionar. El yodo no detiene la fermentación, pero puede:
- Hacerla ligeramente menos predecible
- Aportar sabores metálicos en algunos casos
Si es la única sal que tienes, úsala. Pero si puedes elegir, hay opciones mejores.
Sal yodada: el mito más común
Uno de los mitos más extendidos es que la sal yodada “mata los fermentos”.
La realidad es más simple:
- El yodo puede ralentizar ligeramente algunas bacterias
- No impide una fermentación exitosa
- Millones de fermentos se han hecho con sal yodada sin problemas
Aun así, para fermentaciones largas o delicadas, se suele preferir sal sin yodo por consistencia y sabor.
Sal rosa del Himalaya y otras sales “especiales”
La sal rosa, negra, volcánica o artesanal suele contener minerales traza que aportan color y marketing… pero poco impacto real en la fermentación.
Pros
- Estética
- Sabor ligeramente distinto
Contras
- Más cara
- Composición variable
- No aporta ventajas técnicas claras
Puedes usarlas si te gustan, pero no son necesarias ni superiores para fermentar.
Sales que NO debes usar para fermentar
- Sal con antiaglomerantes fuertes (E535, E536, E538)
- Sales aromatizadas (ajo, hierbas, humo)
- Sales mezcladas con azúcar
Estos aditivos pueden interferir con textura, sabor o crecimiento microbiano.
Grano fino vs grueso: importa más de lo que crees
En fermentación, el tamaño del grano afecta:
- Velocidad de disolución
- Distribución uniforme
- Control de salinidad
Por eso se recomienda pesar la sal y no medir por cucharadas, especialmente si cambias de tipo de sal.
Qué sal usar según el tipo de fermentación
| Fermentación | Sal recomendada |
|---|---|
| Vegetales en salmuera | Sal marina sin yodo o kosher |
| Legumbres fermentadas | Sal marina o fina sin aditivos |
| Hummus fermentado | Sal marina fina o kosher |
| Bebidas saladas | Sal marina fina |
| Miso y fermentos largos | Sal marina estable y sin yodo |
Errores comunes con la sal en fermentación
- Medir por volumen en lugar de peso
- Cambiar de sal sin ajustar cantidad
- Usar sal con aditivos sin saberlo
- Pensar que “más sal = más seguro”
Conclusión
No existe una “sal mágica” para fermentar. Existe una sal adecuada para cada contexto.
Para la mayoría de fermentaciones caseras, una sal marina simple, sin aditivos y bien medida es más que suficiente.
Entender la sal te da control, consistencia y tranquilidad. Y cuando dominas ese ingrediente aparentemente simple, toda la fermentación se vuelve más predecible, sabrosa y disfrutable.

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